La crisis de la reproducción como parte de la crisis multidimensional del capital
Erika G. Huacuz
Berenice Agabo D.
(Análisis en el marco de la presentación del libro
“Crisis de la Reproducción Social: Debates en el Siglo XXI
/ Ester Morales Franco y Marcia Leite coords.)
Importancia de la teoría de la reproducción social para la economía y la caracterización de la crisis de la Reproducción Social
La teoría de la reproducción social –tanto en los ámbitos académicos, como en los políticos- constituye una de las ampliaciones más fecundas del marxismo y a la economía política en su conjunto. A partir de la mirada certera y crítica de las teóricas marxistas contemporáneas a través de los años (desde Dalla Costa, Jones y Silvia Federicci en los años setenta, hasta autoras como Bhattacharya y Arruza en la actualidad, con un sinfín de otras, cuyos aportes son fundamentales), se ha debatido una de las aristas de la crítica al núcleo mismo del análisis marxista clásico: el hecho de que Marx explicara con precisión cómo es que se produce la plusvalía en la industria, sin analizar a profundidad el trabajo doméstico, de cuidados y comunitario, que hace que sea posible que los trabajadores regresen día a día a sus puestos de trabajo, reproduciendo la vida.
El argumento central de la obra es que este tipo de trabajo, que se presenta como invisible y es realizado mayormente por mujeres, no es un residuo precapitalista ni se inserta en una esfera separada del proceso de producción, sino que es una condición de existencia del sistema y, por tanto, parte constitutiva y fundamental de sus relaciones de producción. Así, cuando se habla de crisis en los procesos de reproducción social, se hace referencia al momento en que la lógica de acumulación del capital comienza a erosionar las propias condiciones sociales que la hacen posible.
Esta tensión sistémica se agudiza con el avance en el desarrollo del capitalismo, por lo que es notable que sea a partir del surgimiento de su fase neoliberal y la consecuente reducción de la acción del Estado (brindando servicios públicos de salud, educación y cuidados), combinada con la precarización y feminización de varios sectores de la producción industrial, entre otros factores, los que generaron la transmisión de obligaciones y cargas de trabajo a los hogares, y por consecuencia cultural, a las mujeres.
La obra que hoy se presenta, desdobla las premisas de la teoría de la reproducción social en once capítulos, agrupados en dos partes: la primera, en donde se delinea el debate teórico de los conceptos fundamentales que le dan cuerpo a la teoría de la reproducción social; y la segunda, donde se refleja y enmarca el trabajo de cuidados, como categoría, en la situación concreta de países de Latinoamérica, haciendo particular énfasis entre aquellas propuestas de análisis provenientes del norte global, en contraparte a las surgidas en los países del sur.
El texto nos relata la forma en que sucesos históricos como la pandemia del COVID-19 llevaron esta erosión de la lógica de acumulación a su punto de mayor visibilidad en los últimos años, dejando en claro que el sistema necesita de las personas que realizan trabajos esenciales de cuidado para sostenerse, a la vez que es fundamental que sus salarios se mantengan precarios, sin reconocimiento legal y sin servicios de protección social, reflejando altos niveles de explotación.
En sus páginas se advierte también que, en términos estructurales, los diagnósticos de la crisis de reproducción no pueden (ni deben) explicarse de manera uniforme. En este sentido, se observa como los postulados teóricos construidos desde la visión del norte global, describen una profundización de la crisis relativamente reciente, producida principalmente por el ingreso masivo de las mujeres al mercado laboral; mientras que en el caso latinoamericano, la crisis de reproducción corresponde a un proceso mucho más largo y profundo que descansa en la idea de que las mujeres racializadas y pobres nunca abandonaron realmente el trabajo de cuidados (remunerado o no), situación que sumada a la fragilidad histórica de los sistemas de protección social, significó en la práctica, que la reproducción social descansara sobre la obligación cultural y el trabajo informal de miles de mujeres. Infiriendo que lo que en el norte se define como crisis, en el sur se describe como situaciones propias de una condición estructural.
Aportes a la economía feminista y el marxismo
La compilación de artículos presentados en esta obra, reúne cuatro contribuciones fundamentales de la teoría de la reproducción social que operan en planos complementarios y que, en conjunto, representan avances tanto en el diagnóstico de la crisis como en el robustecimiento de los marcos de análisis marxista.
La primera gira en torno a la ampliación del objeto de la economía, en este sentido, Balakrashnan plantea que el uso del PIB como métrica principal del bienestar consiste en una elección normativa, no técnica, y que las consecuencias de su utilización generalizada son profundamente desiguales. Es decir, al ignorar el trabajo no remunerado, los modelos macroeconómicos convencionales formulan políticas que sistemáticamente descargan los costos de la reproducción sobre las mujeres, y en este sentido, delinea la propuesta de que, en el marco de los derechos humanos, sería propicio sustituir este tipo de mediciones por otras que involucren el cumplimiento de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) como criterio de evaluación de la política económica.
La segunda, consiste en la propuesta de generación de una teoría de la totalidad capitalista. En este sentido, Leite y Morales aportan el andamiaje teórico más ambicioso de la publicación: la demostración de que producción y reproducción forman una totalidad articulada, y que las formas de dominación de clase, género y raza no son externas al capitalismo sino constitutivas de él. La consecuencia principal de este planteamiento para la ciencia económica, es que obliga a incorporar la interseccionalidad no como variable de control, si no como principio estructurante del análisis.
La tercera, parte de plantear una agenda de política pública operativa, es decir, poder traducir el marco de la teoría de la reproducción social a propuestas concretas. Al respecto, Ilkkaracan plantea como una propuesta concreta “la economía púrpura”, cuyo aporte metodológico consiste en identificar la doble trampa de las políticas parciales, como las intervenciones que promueven cuidados sin igualdad de género o la igualdad de género sin asumir de forma clara quien realiza el trabajo de cuidados. Así, propuestas como la que nos presenta Ilkkaracan, requerirían de la cabal dotación de infraestructura universal de servicios de cuidado; la regulación del mercado laboral con perspectiva de género; dotación de infraestructura física rural ambientalmente racional y sostenible; y de un entorno macroeconómico propicio. La inversión en estos rubros, producto de la integración cabal de políticas públicas permitiría (entre otras cosas) generar empleo digno y reducir la pobreza de las mujeres.
La cuarta contribución, consiste en la expresión del anclaje del edificio teórico a la evidencia empírica, en donde tanto los aportes de Guimaraes, como los de Hirata, logran demostrar con datos que las categorías analíticas construidas desde seno de la teoría de la reproducción social son traducibles a la realidad concreta; en este sentido, su artículo insta a la reevaluación de las propuestas provenientes del norte global, antes de ser trasladadas de al sur, ya que por ejemplo, la distinción entre las clasificaciones de cuidado como “obligación”, “ayuda” o como “profesión” trastocan los instrumentos de captura estadística, y por ende, visibilizan o invisibilizan el trabajo, según sea el caso. Hirata por su parte plantea a partir de la crítica a la teoría de la reproducción social la articulación entre producción y reproducción, aportando evidencia empírica comparada que muestra que el trabajo de cuidados no puede ser entendido sin sus dimensiones materiales, técnicas y emocionales, y que está conformado a su vez por relaciones de género, clase y raza/etnia en simultáneo.
Estos aportes, son enriquecidos en la segunda parte del libro, donde se recogen las problemáticas y experiencias (principalmente de América Latina) de las actividades y trabajos de cuidados. Esto permite plantear una serie de propuestas de solución enmarcadas en contextos locales, repensando la producción y reproducción de manera conjunta. Destacamos algunos de los datos reportados en los indicadores de género de México 2025 en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Agenda Regional de Género en América Latina y el Caribe, que muestran la urgencia de abordar el tema:
- En 2024, el 30.1% de mujeres vivían en situación de pobreza, 5,5% en pobreza extrema.
- Solo 5 de cada 10 mujeres tenía acceso a la seguridad social y solo 2 de cada 10 en el caso de las mujeres indígenas.
- El 24,7% no percibió ningún tipo de ingreso propio.
- El 23.3 % de las mujeres entre 15 y 24 años no estudiaba ni tenía un trabajo remunerado, ni recibía capacitación, frente al 8,6 % por ciento de los hombres en la misma situación.
Sólo por mencionar algunos.
La crisis de la reproducción como parte de la crisis multidimensional del capital
Desde nuestra perspectiva como investigadoras situadas en la tradición de la economía política marxista, consideramos que la Teoría de la Crisis de la Reproducción Social, permite acercarse a un análisis de mayor alcance del capitalismo, ya que complejiza el abordaje sobre la relaciones sociales de producción entre el capital y el trabajo, y ahonda en otras formas de dominación y opresión como las de raza y género. Esto permite visibilizar cómo es que el colonialismo e imperialismo juegan un papel fundamental en el desarrollo del propio sistema.
Consideramos, que en conjunto, esta obra representa un avance sustantivo en la comprensión de la crisis contemporánea del capitalismo, y que ese avance es inseparable de la decisión metodológica de colocar la reproducción al centro del análisis. En este sentido, la crisis de la reproducción social no es una crisis sectorial del “sistema de cuidados”, sino que es más bien una expresión de la contradicción fundamental, a la que Fraser (2022) identificaba como el sistema que devora las condiciones sociales, ecológicas y afectivas que lo hacen posible.
El resultado visible es un sistema que pone en el centro la obtención de ganancia, sin importar que lograr este objetivo se interponga en la conservación de la vida. El panorama actual es una muestra clara de ello: las guerras, genocidios, ecocidios entre otras desgracias, son una dolorosa muestra de las contradicciones que operan en el proceso de acumulación capitalista y que forman parte del desarrollo propio del sistema.
Tal como lo delineó Marx, la lógica sobre la que descansa, genera crisis cíclicas con límites marcados por la finitud de los recursos de la tierra, reflejados en registros concretos: en el registro económico, como crisis de la deuda pública y austeridad fiscala que privatiza los servicios de reproducción; en el registro ecológico, como destrucción de los sistemas naturales de los que depende la vida (así como el trabajo de cuidados que la sostiene); en el registro político, como erosión de los derechos laborales y sociales conquistados a través de décadas de lucha.
Así, la crisis de la reproducción social es parte de la crisis misma del sistema, cambiar sus lógicas demanda de nosotras no perderlo de vista. No se trata de conciliar la explotación laboral con la carga doméstica, se trata de construir un sistema donde los recursos se coloquen al servicio del cuidado de la vida. Un mundo donde acciones como el ejercicio de la maternidad no sea un acto de sacrificio permanente, o un acto de resistencia frente a la guerra y el genocidio (como en el caso de las mujeres palestinas), quienes paren con la esperanza de que su progenie sobreviva al exterminio de un pueblo.
En contraparte de la visión del momento actual como una etapa de necrocapitalismo, compartimos la caracterización de que el capitalismo depende del expoliación y exterminio del humano y la naturaleza desde su génesis, alimentándose del trabajo vivo y la explotación hasta la muerte.
A manera de conclusión, consideramos que la obra articula la premisa de la que parte la teoría de la reproducción social: el capitalismo produce y reproduce simultáneamente, mercancías y seres humanos, pero sólo reconoce como trabajo legítimo lo primero, naturalizando que lo segundo sea una obligación que recae principalmente sobre las mujeres. Esta asimetría no es un error, sino que es constitutiva de la lógica de acumulación, organizada a través de jerarquías de género, raza y clase.
La convergencia de las conclusiones de los capítulos aquí presentados apunta al argumento de que salir de la crisis de reproducción requiere más que ajustes técnicos de política pública, ya que la profundidad de la tarea recae en la reorientación de la política económica en conjunto (monetaria, fiscal, laboral, comercial, etc.) hacia la reproducción de la vida como fin y no como condición. Requiere de la redistribución del trabajo de cuidados, el fortalecimiento del Estado y el reconocimiento de las mujeres como sujetos políticos que cuidan y crean comunidad.
La atención a las desigualdades que enfrentan las mujeres en los diferentes rubros del mercado de trabajo requiere de un análisis que permita visibilizar las disparidades en que funciona este y como afecta de manera diferenciada a las trabajadoras y trabajadores, dependiendo de sus condiciones específicas; donde el concepto de reproducción social permite una mejor caracterización considerando las desigualdades de género y raza que atraviesan y configuran al capitalismo. De igual forma, permite considerar cómo es que en el capitalismo las relaciones sociales se subsumen al objetivo de la obtención de ganancias. Así, entender la crisis de la reproducción social como parte de la crisis multidimensional del capitalismo, permite dimensionar de manera clara las rutas a través de las cuales podremos alcanzar el objetivo de poner la vida en el centro.
Autor
egh.cedh@gmail.com
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